
Como puedo ayudarte
Desde mi formación como abogada, coach, facilitadora Gestalt y facilitadora certificada de Points of You, puedo acompañarte en tu camino de autoconocimiento y desarrollo personal.
Pero, sobre todo, como nativa de una empresa familiar y estudiosa de las dinámicas que la atraviesan, puedo comprender tanto tus alegrías como tus dolores.
Puedo acercarme a la trama de tu sistema, reconocer sus fuerzas visibles e invisibles y acompañarte en ese delicado proceso en el que familia y empresa necesitan volver a unificarse.
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Como dijo Tolstói en Anna Karenina:
“Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera.”
Quizás por eso me conmueven tanto las historias familiares: porque cada una tiene su propio modo de amar, de doler y de reinventarse.
Comprender esa trama —sin juzgarla, con respeto y profundidad— es el primer paso para sanar e integrar.
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Y como escribió Virginia Woolf en Un cuarto propio:
“Una mujer debe tener dinero y un cuarto propio si ha de escribir ficción.”
Su mensaje, más allá de lo literal, me inspira a pensar que todas las personas necesitamos un espacio propio para crecer en la vida.
Cada mujer —y cada integrante de una familia— necesita su lugar: un espacio donde pensarse, expresarse y desplegar su verdad sin miedo.
Cómo lo haremos
Podemos sentarnos juntos a diseñar ese futuro que soñás para tu empresa y ese presente que deseás para tu familia. Porque para vivir con propósito, primero necesitamos encontrarlo dentro nuestro y desplegarlo. Y para integrar una empresa familiar, necesitamos fortalecer a la familia, reconociendo los papeles fundamentales que cada miembro está llamado a cumplir.
Para generar una nueva conversación que nos llene de sentido, que nos permita mostrar quiénes vinimos a ser —dentro y fuera de la empresa familiar—, debemos aprender a amar, a comunicarnos y a comprender que la vida es el único viaje de ida que emprenderemos en la Tierra.
Por lo tanto, necesitamos hacer que valga la pena.
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Quizás lo único que realmente nos trascienda sea nuestra empresa, año tras año, con el legado vivo y los valores entretejidos de la familia que la originó, y de tantas otras familias que supieron tomar de ella lo mejor para desplegarse —dentro o fuera de sus muros—.
Una empresa que sigue latiendo con la chispa que encendió su fundador, pero que hoy se alimenta también del fuego propio de quienes continúan su camino.
